Astrolabio planisférico, Cl. 23915 © GrandPalaisRmn / Michel Urtado
Astrolabio planisférico, Cl. 23915 © GrandPalaisRmn / Michel Urtado
Astrolabio planisférico
Descripción
El astrolabio es un instrumento de cálculo que utiliza una representación de la bóveda celeste y de la Tierra combinada con un calendario. Fue diseñado en la Antigüedad, se utilizó y perfeccionó ampliamente en el ámbito islámico antes de pasar al mundo cristiano en el siglo XII, donde su uso se extendió rápidamente. El astrolabio permite, ante todo, responder a una pregunta que incluye la hora, la fecha y la posición de un astro cuando se conocen dos de estos tres parámetros, en particular la hora exacta en cualquier momento del día o de la noche. Mientras que el reloj mecánico o hidráulico, que se reajusta diariamente al mediodía (cuando el sol está más cerca del cenit), es un dispositivo para medir el tiempo, el astrolabio determina la hora utilizando la gigantesca mecánica cósmica. Pero sus usos como herramienta de cálculo geométrico y analógico (a diferencia del ábaco, por ejemplo, que es una herramienta algebraica) son infinitamente más diversos, hasta el punto de que As Suffi, en el siglo IX, describe un millar de ellos. La medición de un terreno o una ciudad, la determinación de la altura de un edificio, la predicción de la fecha o la ubicación de la salida y la puesta de un astro, el cálculo de las fiestas móviles, pero también la carta astrológica, son algunos ejemplos de sus numerosas aplicaciones.
Este fascinante instrumento es también el símbolo de una sociedad culta en constante movimiento, ya que los diferentes tímpanos que contienen la mayoría de los astrolabios están grabados para ser utilizados con precisión en una latitud fija. Por ejemplo, un astrolabio que contiene tres tímpanos, grabados en cada cara con una diferencia de 5°, se puede utilizar en un rango de latitudes de casi 4000 km de norte a sur, es decir, grosso modo Europa y la cuenca mediterránea, desde Oslo hasta El Cairo. Es precisamente esta zona la que recorren los sabios, clérigos y eruditos que pueden disponer, utilizar y dominar un instrumento de este tipo. En el siglo XI, un astrónomo que trabajaba en Toledo y Córdoba, Abu Ishaq Ibrahim ibn Yahya Al-Zarqali o Al-Zarqali (1029-1087), inventó un tipo de astrolabio universal que no tenía tímpanos intercambiables y que podía utilizarse en cualquier latitud. El principio, que pasó a la posteridad con el nombre de azafea, consiste en proyectar la esfera celeste no desde un polo sobre el plano del ecuador, sino desde el punto vernal sobre un plano llamado colura, que corta los polos. Sus inmensos trabajos tuvieron una influencia considerable en la disciplina, corrigió los datos de Ptolomeo con una precisión notable y elaboró tablas de los movimientos de los planetas, llamadas Tablas Toledanas. Alfonso el Sabio mandó traducir su obra y la incorporó al corpus científico de su época.
El astrolabio del Museo de Cluny pertenece al tipo clásico de proyección estereográfica de la bóveda celeste desde el polo norte. Su elaboración general y su pequeño tamaño lo convierten en un objeto que podríamos calificar de gama alta, si nos referimos a la concepción actual de los bienes de consumo. El esquema de organización de la araña, que es uno de los marcadores estilísticos, sitúa este objeto en la esfera de los pequeños maestros (comparado, por ejemplo, con Jean Fusoris), mientras que la atípica esfera lunar, que oculta un cuadrado de sombras inacabado, o el tímpano dejado en blanco, dejan entrever un mecenas erudito y preocupado por obtener funciones de cálculo inusuales, pero también con poca fortuna, como lo demuestra la calidad general del objeto, más bien mediocre.
Cuatro tímpanos: 35°/37°30’; 40°/42°30’; virgen; 50°:52°30
| Número de inventario | Cl. 23915 |
|---|---|
| Profundidad | 7,4 cm |
| Técnica y soporte | Metales |
| Forma de ingreso | Adquirido en subasta pública |