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Vista del patio del hotel..
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El Museo Nacional de la Edad Media se encuentra ubicado en dos monumentos parisinos excepcionales: las termas galo-romanas (siglos I a III) y el hotel de los abates de Cluny (fines del siglo XV). El mismo fue fundado por el estado en 1843, gracias a las colecciones de un amante apasionado de la Edad Media, Alexandre Du Sommerard quien vivía en el hotel de Cluny. Las colecciones, que se han enriquecido con el transcurso del tiempo, ofrecen en la actualidad un panorama único del arte y de la historia desde los hombres de la Galia romana hasta el comienzo del siglo XV: Estas obras permiten recorrer en un único lugar cerca de quince siglos de arte y de historia. |
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El techo de la capilla.
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A comienzos del siglo XIII la universidad se instaló en lo que luego se converiría en el "Barrio latino". Los abades de Cluny, al igual que otros, buscaban contar con un colegio y un lugar para residir. El colegio construido durante la segunda mitad del siglo XIII se encontraba sobre la acutal plaza de la Sorbona; la vivienda se encontraba cerca de las termas. A fines del siglo XV, Jacques d'Amboise, abad de Cluny en Borgoña (1485-1510) decidió construir la residencia de la abadía en Paris, la que se apoyaba sobre las termas. La construcción, conducida en forma veloz, es hoy en día el testimonio más antiguo de un hotel particular entre patio y jardín. Separado de la ciudad por una muralla almenada, a la que se entraba simplemente a través de una puerta cochera y de una puerta peatonal, está formado por un cuerpo de edificios con dos alas de retorno que encierran un patio. Cuenta con dos pisos cubiertos por un alto tejado de pizarra interrumpido por tragaluces. Una balaustrada que sobresale incipientemente esconde la salida. Tres escaleras conducen a los niveles superiores. El hotel ha conservado su disposición original en su interior: el tamaño de las salas, la circulación frontal y la capilla. |
Iluminación del museo
En el corazón del Barrio Latino, el Museo Nacional de la Edad Media, brilla con un nuevo resplandor desde el 28 de noviembre de 2002. El ministerio de Cultura y Comunicación / dirección de Museos de Francias, con el apoyo de la Fundación Electricité de France, ha iluminado las fachadas de los edificios que albergan al museo, especialmente al Hotel de Cluny (fines del siglo XV), el primer edificio parisino que fuera contruido entre un patio y un jardín. Esta obra fue confiada a Anne Bureau, especialista en iluminación.
Las luces preservan la intimidad del lugar al mismo tiempo que lo hacen perceptible en el marco de un medio urbano complejo y frecuentado. La luz de una llama ha servido como referencia plástica de esta illuminación: en movimiento y produciendo sombras, toma un color rojo cuando uno se aleja de ella.
Ala del patio
Una fuente de luz, ubicada detrás del muro almenado, ilumina la parte superior de las fachadas con una luz cálida y ambarina. Esta iluminación recalca las formas al mismo tiempo que conserva las sombras que las atraviesan. Desde un único punto, un grupo de proyectores ilumina todas las fachadas (exceptuando el muro almenado). La parte superior de la escalera de honor se encuentra iluminada por una luz que crea un efecto resplandeciente. A la entrada del museo, cerca del pórtico principal se encuentra una linterna, colocada sobre la pared, que crea un ambiente nocturno en resonancia con la iluminación del patio.
Ala del jardín
La luz parece venir del arriate del patio. Unos "objetos pequeños" luminosos integrados con fibra óptica enfocan los bordes (luz blanca cálida). Unos proyectores encastrados en el suelo y colocados entre estos objetos producen una luz suave y de efecto desvanecido sobre las fachadas (luz de tonalidad cálida y ambarina). Los tragaluces y las torrecillas están iluminados por una luz con un efecto resplandeciente que se obtienen gracias a un sistema de fibra óptica. Un disco de obturación irregular que consta de fragmentos de vidrios dicróicos de distintos colores forma, al girar,efectos aleatorios de colores y de movimiento, que nos hacen recordar a la luz de una llama. Este efecto luminoso está dirigido hacia los tragaluces y las torrecillas a través de diminutos proyectores ubicados en cajas cerradas, ecastradas en forma idéntica en el sótano del arriate. La entrada abovedada que se encuentra bajo la capilla está iluminada con una luz de la misma tonalidad ambarina que la luz que emana del arriate. Las siluetas de algunos árboles se destacan por una luz a contra luz que puede ser apreciada desde el boulevard de Saint-Germain.
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