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Tapiz de la Dama del unicornio: " A mí único deseo "
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El Museo Nacional de la Edad Media es uno de los lugares que conserva los más magníficos ejemplares de textiles antiguos de Francia. Esta destacada colección refleja al mismo tiempo las distintas técnicas (de fabricación y de decoración) y los grandes centros de producción desde la Antigüedad hasta el fin de la Edad Media. Los tejidos orientales provenientes de Irán, de Egipto o del Imperio Bizantino son apreciados por las producciones occidentales (Italia, España, Inglaterra). La colección es tan rica que no se puede exhibir sino una parte, debido a motivos de espacio y de conservación. El comercio de telas fue, junto al de la orfebrería, uno de los más activos durante la Edad Media. Las fábricas de seda de Bizancio eran sumamente codiciadas en la época carolingia, al igual que las de Italia en el siglo XV. Las telas refinadas procedentes de Oriente resultaban necesarias en Occidente, adonde hasta el fin de la época románica no se fabricaban más que telas de uso utilitario. La función de las telas preciosas es variada en el seno de la Iglesia: decoración y amoblamiento, pero también vestimentas litúrgicas y protección de reliquias. Desde su creación, en 1843, el museo ha exhibido numerosas piezas de tapicería como la bella Liberación de San Pedro. Su reputación en el ámbito textil se confirmó rápidamente a través de las adquisiones excepcionales como el tapiz de David y Betsabé, que en la actualidad se conserva en el Museo Nacional del Renacimiento de Ecouen, La vida de San Etienne o La Dama del unicornio. |