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El bosque del unicornio
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Desde septiembre de 200, el Museo Nacional de la Edad Media ofrece a sus visitantes una nueva fachada, gracias a la creación alrededor del hotel de los abades de Cluny de los jardines inspirados enlas colecciones medievales del museo.
Estos jardines actuales, de inspiración medieval, no son una reproducción idéntica ni una imitación y fueron realizados por Eric Ossart y Arnaud Maurières. Se encuentran sobre los 5 000 m² de un terreno obtenido gracias que se suprimieron las rejas y se abrió un paso hacia la calle.Du Sommerard.
El peatón puede acceder a la entrada del museo atravesando varios espacios sucesivos desde los boulevares de Saint-Michel o de Saint-Germain. |
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El jardín celestial
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El bosque del unicornio, que evoca los temores del hombre medieval frente a las fuerzas oscuras de la naturaleza, encierra un pequeño claro y el claro de los niños. Los animales, acados del tapiz de la Dama del unicornio, han dejado sus huellas impresas sobre las lozas de arcilla que atraviesan sus corrales, algunos de los cuales podrán montados los unos sobre los otros por los niños pequeños: el conejo, el zorro, el mono, el león e incluso el unicornio.
La terraza nos recuerda una naturaleza domesticada y se pueden apreciar los diversos aspectos del jardín medieval. Su organización responde a las formas geométricas simples y las plantas están reagrupadas de acuerdo a su uso en la Edad Media:
- el "ménagier", o huerta, reúne a las legumbres más consumidas: repollo, cebolla, cebollín...
- el jardín de las medicinas simples ofrece nueve plantas esenciales de la medicina medieval, como salvia, hisopo, ajenjo, ruda, manzanilla...
- en el jardín celestial florecen la rosa, la violeta, la margarita, la azucena y el lirio, símbolos de la Virgen.
- El jardín del amor se destaca por su arquitectura delicada - caminos de césped perfumados con tomillo y claveles, plantas y topiarios (árboles tallados) en macetas el amor cortesano y el placer sensual.
- El patio, con un vasto prado plagado de flores, está adornado con una fuente.
El camino encajonado, plantado con alhelíes, valerianas, rosas de Navidad, nos hace pensar en los antiguos senderos del Monte de Santa Genoveva.
El tapiz de mil flores, que se dirige hacia el museo, invita a quien se pasea a ingresar en él para descubrir los tapices que le han servido como inspiración. Plantas perfumadas como la madreselva y el jasmín perfuman el patio del museo. |
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La realización de los jardines del museo, una iniciativa del Ministerio de Cultura y de Comunicación y de la Dirección de Museos de Francia, ha sido posible gracias al mecenazgo del Sr. Michel David-Weill y de la participación de la Ciudad de París, de la Misión 2000 en Francia, de la Caja de depósitos y de consignaciones, de Alcatel y de Sophia.
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